Con la llegada de las vacaciones somos muchos los que optamos por salir de viaje para disfrutar de unos días de descanso con la familia.

Algo, que lamentablemente pueden también esperar los ladrones para entrar en casa. Para paliar esto, en la medida de lo posible, el mercado ofrece un amplio abanico de dispositivos de vigilancia, sin tener que pagar costosos sistemas de control remoto, ni contratar centrales de alarmas ni cosas parecidas.

Es el caso de las cámaras IP, las cuáles nos permiten conectarnos desde nuestro móvil y ver en tiempo real lo que está pasando en el interior de la vivienda.

Estamos hablando de gadgets conectados, de sistemas capaces de funcionar de manera integrada y que podemos controlar a través de nuestros smartphones y que nos van a ayudar a tener un control no sólo del interior de la casa, sino también de los diferentes electrodomésticos, o incluso poder subir y bajar las persianas o encender o apagar las luces, para que parezca, a ojos indiscretos, que seguimos en casa.

Las cámaras de vigilancia interior, de diseño discreto también están en boga y se adecuan bien a casi cualquier decoración.

Si queremos disuadir a los ladrones y vándalos, elegiremos una más grande, mientras que si deseamos que pase desapercibida nos decantaremos por una de dimensiones más reducidas.

Son dispositivos que, además cuentan con la posibilidad de escuchar los sonidos del hogar e incluso algunas llevan visión nocturna, para ver lo que sucede de noche.

Existen multitud de modelos al respecto, pero en este caso, lo mejor es acudir a un profesional para que nos aconseje sobre qué, cómo y de qué manera instalar estos sistemas.